Vivimos en una sociedad que está inmersa en el
desarrollo tecnológico, donde el avance de las Tecnologías de la Información y
la Comunicación (TIC) han cambiando nuestra forma de vida, impactando en muchas
áreas del conocimiento. En el área educativa, las TIC han demostrado que pueden
ser de gran apoyo tanto para los docentes, como para los estudiantes. La
implementación de la tecnología en la educación puede verse sólo como una
herramienta de apoyo, no viene a sustituir al instructor, sino pretende ayudarlo
para que el aprendiz tenga más elementos (visuales y auditivos) para enriquecer
el proceso de enseñanza aprendizaje. Sobre todo si visualizamos que las TIC
pueden ser utilizadas para permear a diferentes estilos de aprendizaje, así,
los alumnos se sentirán beneficiados y lo más importante atendidos por sus Instructores
porque entonces las clases que solo se fundamentaban en un discurso pueden
enriquecerse con imágenes, audio, vídeos, en fin una gama de elementos
multimedia.
Sin embargo para que este crecimiento y
enriquecimiento de los procesos de enseñanza aprendizaje pueda darse, es
necesario que los docentes tengan capacidad, conocimientos y habilidades para
el manejo de tecnologías educativas en el aula y administración de plataformas.
Esto es de gran utilidad porque se podría disminuir la monotonía en la que se
llega a caer en el aula de clase.
Para que esto pueda darse de manera más concreta las
instituciones educativas deben encargarse de generar planes de motivación,
capacitación, innovación y actualización en los que se apoye a los instructores
de manera que se sientan como parte de este proceso de cambio, ya que muchas
veces por falta de tiempo, interés, capacidad o motivación, no utilizan o
subutilizan los medios tecnológicos.